Nuestro país, ante la Agenda 2030

La sostenibilidad es una de las palabras clave de nuestro tiempo. A grandes rasgos, consiste en que el progreso de nuestra sociedad sea compatible con un sentido más inclusivo del bienestar y respeto al medio ambiente.

¿Qué son los Objetivos de Desarrollo Sostenible?

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) forman un conjunto de metas firmadas en 2015 por los Estados miembros de la ONU. Se trata de diecisiete objetivos que buscan conciliar los futuros incrementos del bienestar con la lucha contra las desigualdades y la prevención frente al cambio climático.

Se fijan unos objetivos medibles por parte de observadores internacionales y cuyo cumplimiento se desea lograr en 2030. De ahí que también tomen la denominación de Agenda 2030. Unas metas que van desde la reducción de la pobreza y la eliminación del hambre a la protección del medio ambiente. Asimismo, comprenden la igualdad de género o el derecho a la educación.

Estamos cerca, por tanto, de encarar la década en la que estos compromisos podrían hacerse realidad. Pero ¿cuál es el grado de cumplimiento actual de estos anhelos? Lo analizamos y destacamos la participación de nuestro país.

¿Cuál es la situación de España respecto a la Agenda 2030?

Hemos de señalar que estamos en las primeras plazas, exactamente, en la 21ª (entre 162 países), pero todavía lejos de dar lo mejor de nosotros mismos. Por ejemplo, andamos todavía a bastante distancia de los países nórdicos: Dinamarca, Suecia y Finlandia. Ahora mismo son los que se encuentran en una posición más consolidada para augurarles un buen futuro: 77,8 % de consecución de objetivos.

«La garantía de la igualdad de oportunidades para todos los sectores de la población y el tabaquismo son en la actualidad nuestros talones de Aquiles.»

 

En nuestro caso, obtenemos los resultados más sobresalientes en dos objetivos concretos. Por una parte, el saneamiento y el agua limpia. Por otro lado, la energía asequible y no contaminante. Se trata, respectivamente, de los compromisos sexto y séptimo. Asimismo, remarcamos nuestra buena puntuación en los objetivos tercero (salud y bienestar) y cuarto (educación de calidad).

La garantía de la igualdad de oportunidades para todos los sectores de la población y el tabaquismo son en la actualidad nuestros talones de Aquiles, en los que deberemos mejorar. Aparte, tendremos que preocuparnos por una utilización de la tierra que no contravenga la segunda de las metas auspiciadas por los ODS (hambre cero). Por consiguiente, son necesarias inversiones que supongan una modernización de las actividades agrícolas y la protección de los entornos más vulnerables.

La emisión de dióxido de carbono a la atmósfera es otro de nuestros puntos débiles. Lo compartimos con otros países, que también perjudican al resto del mundo mediante la liberación de gases contaminantes. Se trata de externalidades que, sin duda, tienen efectos nocivos a nivel global.

En definitiva, nos encaminamos hacia una mayor sostenibilidad, pero aún tenemos que luchar por una calidad de vida que pueda ser disfrutada de una manera más igualitaria y respetuosa con el medio ambiente.

España suspende en la accesibilidad para personas con discapacidad

La accesibilidad continúa siendo una asignatura pendiente en nuestro país. Y no nos referimos a la totalidad del territorio, donde está claro que andamos muy lejos de conseguirla, sino a las capitales de provincia.

A continuación repasamos un estudio elaborado recientemente por la Fundación ONCE e IdenCity que analiza cómo afectan estas carencias a las personas con discapacidad. En este informe, conocido como Índice Smart, estas organizaciones comprometidas en la inclusión de los colectivos vulnerables en nuestra sociedad han evaluado la universalidad del concepto «accesible» en las localidades que aspiran a ser smart cities (ciudades inteligentes, por su traducción del inglés) de nuestro país.

La accesibilidad es una de las claves de las ciudades inteligentes y, en este aspecto, España aún tiene que progresar para evitar las desigualdades.

Hacer una ciudad accesible implica acabar con las barreras que impiden que quienes se encuentran en ella puedan disfrutar de sus servicios en igualdad de condiciones. No nos referimos solo a las barreras arquitectónicas, sino también a las que existen para quienes tienen mermado alguno de sus sentidos o presentan diversidad funcional.

«Los problemas de accesibilidad para las personas con discapacidad no se encuentran únicamente en nuestras calles, puesto que la exclusión se extiende hacia el ámbito digital.»

 

Los problemas para las personas con discapacidad no están solo en nuestras calles, puesto que la exclusión también puede darse en el ámbito digital. Se produce entonces la paradoja relativa a que unas medidas destinadas a potenciar el acceso a contenido de la población pueden complicar el de sus perfiles más desfavorecidos, cuando se supone que las capitales, por su condición de referencia, han de ser determinantes en la disminución de la brecha digital.

Es, de hecho, una de las deducciones que arroja el estudio cuando analiza los servicios de open data municipales. No en vano, el rendimiento, respecto a la condición de accesibilidad de nuestras ciudades, se queda en el 36,4 % según dicho estudio. Tenemos, por tanto, un amplio margen de mejora.

La escasez de datos fiables sobre las ciudades accesibles es uno de los problemas con los que los investigadores se han encontrado. Sin embargo, hay cuestiones que permiten mirar el futuro con optimismo. Por ejemplo, el 75 % de las páginas web de los ayuntamientos, en el apartado que nos ocupa, obtiene el nivel AA. Y el 20 % de las estaciones de tren de media y larga distancia dispone del servicio Dialoga, muy útil para quienes tienen carencias de oído.

De la misma manera que se ha corroborado que la movilidad y la gobernanza son los sectores que salen peor parados en relación con la accesibilidad, este estudio también se ha fijado en que los representantes de las ciudades españolas cada vez están más implicados en el desarrollo de espacios inteligentes.

En definitiva, la accesiblidad de nuestro país sigue siendo mejorable, pero ya sabemos en qué aspectos está fallando, lo cual hace vislumbrar próximos progresos.

Las ventajas de las nuevas tecnologías para el emprendimiento social

Como dos caras de la misma moneda, los peores años de la crisis propiciaron el aumento de los problemas sociales y, al mismo tiempo, favorecieron el auge del emprendimiento social como una vía de suavizar sus efectos mediante la generación de ideas innovadoras.

Unas ideas innovadoras que se proponen la transformación en el ámbito social, medioambiental y financiero con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas sin perder de vista la generación de unos beneficios empresariales que aseguren el efecto transformador, multiplicador y duradero de la empresa.

No hay coto vedado para el emprendimiento social. La creatividad de estos emprendedores no tiene límites y abarca desde la igualdad de género al medio ambiente, desde el consumo sostenible a la educación, desde la inclusión social de personas con discapacidad a la construcción eficiente de viviendas. 

Estas iniciativas, que suelen partir de personas innovadoras, formadas y creativas, encuentran un poderoso aliado en las nuevas tecnologías. El emprendimiento social aplica sin complejos herramientas como el Big Data, el Blockchain, la Inteligencia Artificial o el Internet de las Cosas para alcanzar sus objetivos de transformación social.

«El emprendimiento social aplica nuevas herramientas tecnológicas como el Big Data, el Blockchain, la Inteligencia Artificial, el Internet de las Cosas o las redes sociales.»

 

Estas novedosas herramientas, que se están introduciendo poco a poco en el resto de sectores, les aporta beneficios en asuntos como la transparencia, la descentralización, la distribución, la certificación de la identidad, la financiación y, por supuesto, el marketing

A nadie se le escapa -y los emprendedores sociales no son una excepción- que internet y las redes sociales les aportan un enorme altavoz que amplifica rápida y globalmente la difusión y el alcance de su propuesta.

Al mismo tiempo, permiten visibilizar a la sociedad retos y necesidades sociales y superar el ámbito de lo local para convertirse en retos globales.

Internet también abre la puerta de los emprendedores sociales hacia nuevos modelos de financiación a través de plataformas de micromecenazgo, foros para emprendedores sociales o aceleradoras de proyectos.

En este ámbito, las nuevas tecnologías posibilitan campañas más efectivas y segmentadas en función de los objetivos, que arrojan en todo momento datos de resultado e impacto que permiten evaluar los resultados en tiempo real y, si es necesario, reorientar la estrategia

Las nuevas tecnologías permiten, al mismo tiempo, acceder a nuevas fórmulas de negocio, que pueden afrontar un determinado reto social a través de aplicaciones móviles, startups o páginas web. También hace posible el contacto con otros emprendedores sociales de todo el mundo a través de plataformas y herramientas específicas, lo que contribuye a un mayor alcance de las ideas y proyectos innovadores.

Desde 2013, la Comisión Europea promueve la European Social Innovation Competition, creada en recuerdo del pionero de la innovación social Diogo Vasconcelos, un político portugués fallecido en 2011 que centró su trabajo en el papel fundamental de las TIC y la banda ancha para fomentar la innovación y apoyar nuevos modelos descentralizados para abordar algunos de los principales desafíos sociales globales del siglo XXI.

El mecenazgo social, clave para el avance de las entidades sin ánimo de lucro

El mecenazgo social es un concepto novedoso. Se trata de un modelo de mecenazgo que destaca por motivar a empresas y a particulares con ventajas en el marco fiscal por su apoyo económico a ONG relacionadas con los servicios sociales, la igualdad de género y la cooperación al desarrollo.

En España, este modelo ha sido desarrollado por entidades como el Consejo de Bienestar Social de Navarra. El impacto social de esta iniciativa es clave para cohesionar el tejido ciudadano y empresarial en la configuración de retos sociales que se concreten en objetivos desarrollados para mejorar la vida de la población a través de las donaciones.

En este sentido, el abanico de posibilidades que se abre para las organizaciones sociales implica superar un desafío que, para estas entidades, se perpetúa a través del tiempo como una barrera difícil de sortear y que es la base para que sus estructuras adquieran una robustez en la comunidad definitiva.

Se trata, naturalmente, de conseguir una implicación por parte del sector empresarial y la ciudadanía, que, gracias al mecenazgo social, adquieren un grado de compromiso excepcionalmente sólido con las organizaciones sin ánimo de lucro y que, además, es beneficioso para todas las partes.

«El mecenazgo social se configura para las ONG como una herramienta de integración, progreso y desarrollo que, sin duda, les dan un impulso definitivo para su crecimiento.»

 

La interacción entre todos estos actores sociales genera una estabilidad en el seno de la entidades sin ánimo de lucro que es capaz de superar desafíos más allá de sus rutinas productivas y que crean beneficios sociales intangibles de un valor incalculable para los colectivos con los que trabajan y para el conjunto social.

Pensemos, por ejemplo, en lo que implica superar barreras de género en una coyuntura especialmente vulnerable y en un marco social que clama una solución a esta situación tan complicada. Por tanto, las donaciones para una ONG superan con creces el montante económico que reciben aunque, no obstante, son su principal motor para impulsar su actividad.

Sin embargo, se hace necesario precisar que una entidad social trata de asumir, desde principio a fin, objetivos de largo alcance social que transformen la vida de las personas y, a su vez, la vida de otros colectivos relacionados; y, en definitiva, toda la estructura que está implicada en el conjunto de la sociedad.

Estas entidades, además, conscientes de los beneficios fiscales que las donaciones reportarán a las empresas y a los particulares, asumen un rol que antes les estaba vetado por quedar fuera de este modelo en el ámbito socioeconómico.

Así, el mecenazgo social se configura para las ONG como una herramienta de integración, progreso y desarrollo que implementa múltiples funciones en sus estructuras y en sus proyectos que, sin duda, son un impulso definitivo para su crecimiento en una atmósfera social en la que las organizaciones sin ánimo de lucro se configuran con un elemento clave para que las sociedades adquieran mayores cotas de libertad.

Responsabilidad Social: posibles vías de colaboración entre empresas y ONG para mejorar la sociedad

La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) se ha convertido en los últimos tiempos en un objetivo para cada vez más empresas. Siempre es posible proyectar una mejoría en el entorno en el que la empresa opera, que es el fin de la RSC.

A continuación, te contamos las claves de colaboración a la hora de establecer relaciones fructíferas entre las empresas y las ONG. Presta atención.

Aparte de por convicción, las firmas llevan a cabo acciones de RSC para incrementar su reputación. Se trata, en cierto modo, de revertir en la sociedad una parte de los beneficios que se están logrando. En parcelas tan relevantes como el medio ambiente, género, igualdad, inclusión social o cooperación al desarrollo.

Sin embargo, se están haciendo notorios algunos cambios en la manera en la que tanto las empresas como las organizaciones del sector no lucrativo tienen de entender su cooperación.

«La principal diferencia respecto a las anteriores relaciones entre sector privado y solidario consiste en que cada vez se están contemplando menos desde el«buenismo» o el asistencialismo.»

 

La principal diferencia respecto a las anteriores relaciones entre sector privado y solidario consiste en que cada vez se están contemplando menos desde el«buenismo» o el asistencialismo. No se trata de aportar fondos y desvincularse de la donación. Se ha instalado una visión crítica que resulta mucho más exigente y provechosa.

En este sentido, las empresas han de optar por financiar proyectos que aporten valor real a su marca. Empezando por su plantilla, que ha de sensibilizarse con los fines a los que se contribuye. En consecuencia, es importante que la cooperación se lleve a cabo con asociaciones cercanas. Su acción social mitigará localmente algunas desigualdades que genera el proceso de globalización.

Asimismo, las firmas han de tratar de colaborar con asociaciones que formen parte de su sector. De esta forma, se producirá una relación más fructífera entre ambas. No hay que tener miedo a dar una negativa a la participación en un proyecto. Tanto por parte de las empresas como por la de las organizaciones del Tercer Sector.

Por otro lado, las empresas requieren medir el impacto social de los proyectos que ayudan a financiar. Las organizaciones no lucrativas, por lo tanto, tienen que adaptarse a ciertos parámetros de rendición de cuentas propios del sector privado. De este modo, se produce una mayor implicación de los partners y se gana tanto en transparencia como en retos sociales conseguidos.

En definitiva, la Responsabilidad Social Corporativa ha entrado en una nueva era, caracterizada por una optimización de los recursos compartidos entre empresas y organizaciones sin ánimo de lucro.

Empresas y ONG se dan cita en CECO para buscar soluciones a los principales retos sociales

Más de un centenar de representantes de empresas y ONG se han dado cita hoy en la sede de la Confederación de Empresarios de Córdoba (CECO) en el transcurso de la Jornada ONG-Empresa ‘Juntos para multiplicar el impacto social’, un foro que por primera vez favorece un espacio de encuentro para ampliar el conocimiento mutuo y tender puentes hacia la resolución de los principales retos sociales a los que se enfrenta Córdoba y su provincia.

En la jornada, organizada por Córdoba Social Lab (CSL) y CECO, con la colaboración de la Fundación CajaSur, se han mostrado una docena de casos de éxito que ya se están desarrollando de forma conjunta las empresas y las organizaciones sociales.

Además, el encuentro ha contado con un diálogo entre el director gerente del Hospital La Arruzafa, Rafael Agüera, y la confundadora del proyecto de emprendimiento social Apadrina un olivo, Sira Plana.

Ambos han puesto en común las experiencias y los resultados de sus respectivos proyectos, ambos de tinte social. El hospital, a través de la Fundación Arruzafa, ha ofrecido en sus quince años de andadura atención oftalmológica gratuita a más de 36.000 personas tanto en Córdoba como en sus misiones internacionales.

Por su parte, Apadrina un olivo ha construido una empresa que tiene como objetivo la recuperación de olivos abandonados en la localidad turolense de Oliete. Su proyecto se ha convertido en uno de los altavoces de la España vaciada y está aportando actividad económica, empleo y vida a este pequeño pueblo.

«A través de un vídeo, se han mostrado una docena de casos de éxito que ya se están desarrollando de forma conjunta las empresas y las ONG en Córdoba y provincia»

 

Posteriormente, tanto los representantes de empresas como de ONG se han distribuido en varias mesas temáticas de diálogo que han trabado de abrir posibles vías de colaboración para la resolución de desafíos como el empleo y la inserción laboral, la inclusión social, la reducción de la desigualdad y la discapacidad.

Para el director de la Fundación CajaSur, Ángel Cañadilla, ambos mundos, el social y el empresarial, “pueden conectar e iniciar una relación sólida que permita la generación de valor social y económico en su entorno”. La Fundación CajaSur impulsa CSL, un foro de encuentro y diálogo que aglutina a más de 30 entidades del Tercer Sector.

Por su parte, el presidente de la Fundación Xul, José Castillo, entidad que dinamiza CSL, ha afirmado que “hay espacios en los que ONG y empresas pueden confluir y construir relaciones de valor para ambos, que resulten en beneficio de las personas y de las causas que lo necesiten”. El objetivo no es otro que el de “iniciar un camino compartido de trabajo para, juntos, multiplicar el impacto social”.

El presidente de la Comisión de Responsabilidad Social Empresarial de CECO, José Rafael Rich, ha declarado que encuentros como el de hoy permite “crear sinergias entre las ONG y las empresas para construir una sociedad más igualitaria, donde la inclusión y la inserción sean también primordiales para la empresa”.

El Tercer Sector, ante los desafíos sociales que enfrenta Córdoba: Inclusión

La inserción sociolaboral de las personas es clave para asegurar su inclusión plena en la sociedad. Las entidades consagradas a favorecer la inclusión social en la provincia de Córdoba coinciden en señalar el acceso al mercado laboral como el resorte que permite a las personas evitar la exclusión social y la pobreza.

Luis Amaro, de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, destaca como los principales problemas en este ámbito la elevada tasa de desempleo existente entre las mujeres, especialmente mayores de 45 años, así como el subempleo y la brecha salarial. Esta situación viene agravada por las “elevadas tasas de abandono escolar y una bolsa creciente de jóvenes que ni estudian ni trabajan”.

Elena Balongo, de la Fundación Don Bosco, señala igualmente la inserción laboral como “una de las bases principales para lograr la plena inclusión social”. Así, apuesta por la formación y el desarrollo de habilidades y sociales a través de programas educativos y actuaciones sociales como vía para impulsar la empleabilidad y, por tanto, la inserción laboral.

Balongo hace un llamamiento a las Administraciones para que “coordinen sus recursos y unifiquen sus criterios de actuación” en pos de “medidas integrales que incluyan su correspondiente seguimiento”.

«Las Administraciones deben para generar situaciones de igualdad de oportunidades y una distribución de la riqueza más equitativa” (Orden Hospitalaria de San Juan de Dios)»

En esta línea, Amaro considera prioritario que las Administraciones “ejerzan su responsabilidad” y doten a las políticas públicas de recursos económicos adecuados que permitan mitigar los problemas de desempleo, envejecimiento de la población, pobreza o exclusión residencial, de modo que sea posible “generar situaciones de igualdad de oportunidades y una distribución de la riqueza más equitativa”.

El Tercer Sector, ante los desafíos sociales que enfrenta Córdoba: Salud

Las ONG desempeñan una labor fundamental en la resolución de problemáticas sociales y, en el caso de los desafíos vinculados a los problemas de salud, soportan una parte muy importante de la atención a las personas afectadas con el objetivo de mejorar su calidad de vida.

Estas organizaciones sociales reclaman un mayor conocimiento y reconocimiento social de las entidades del Tercer Sector para atender y dar soluciones a los problemas sociales derivados de enfermedades, trastornos de conducta, adicciones o enfermedades mentales.

Para la directora de Asaenec, Susana Luque, es necesario “sensibilizar y concienciar socialmente a la población sobre otras realidades desconocidas”, para que sean conscientes de que “sin la acción de organizaciones del Tercer Sector, estos problemas sociales estarían desatendidos o atendidos insuficientemente por la Administración”.

Luque reclama la implicación de las instituciones, que deben “promover la coordinación real y efectiva de todas las instituciones implicadas”, de forma que sea posible “generar y construir una red suficiente de dispositivos y recursos sociales que cubran las necesidades y carencias existentes”.

Además, resulta fundamental “la comprensión y empatía de la sociedad” hacia las personas en dificultades, superando estigmas y discriminaciones injustas”, añade la representante de Asaenec.

Precisamente las personas aquejadas de alguna enfermedad mental sufren especialmente actitudes y creencias negativas por parte de la población. Carolina Castellano, de la Fundación Hogar Renacer, hace hincapié en que “alrededor del del 80% de los usuarios que padecen una adicción, con o sin sustancia, tienen asociada una patología mental”. “Esta realidad afecta gravemente a la calidad de vida del paciente y de sus familias” y dificulta su tratamiento e integración social.

«El cambio en los modelos familiares tradicionales provoca que la necesidad de recursos externos, que son muy limitados, sea aún mayor» (Aparcor)

Desde Aparcor, Antonio Aguilar apunta que, frente al “progresivo aumento de problemas de salud, trastornos de conducta, adicciones y enfermedades mentales, el cambio en los modelos familiares tradicionales provoca que la necesidad de recursos externos, que son muy limitados, sea aún mayor”.

Recursos que deben ser “de calidad, con medidas de evaluación de los resultados de los tratamientos recibidos e investigación en áreas donde no existen tratamientos efectivos o éstos son insuficientes”.

Susana Luque, de Asaenec, añade la necesidad que tienen las personas aquejadas por enfermedades mentales de “tener espacios de participación, apoyo mutuo y reivindicación” para poder mejorar sus condiciones de vida.

El Tercer Sector, ante los desafíos sociales que enfrenta Córdoba: Discapacidad

En esta ocasión ponemos el foco en los principales retos que afronta Córdoba y provincia en relación con la discapacidad, un tema que ocupa y preocupa a muchas de las organizaciones sociales que forman parte de Córdoba Social Lab.

Y lo hacemos tanto desde el punto de vista de las entidades como desde las piezas fundamentales que dan sentido a su trabajo, las personas.

Inclusión, accesibilidad, empleo y ocio son conceptos que se repiten en el discurso de las principales entidades de CSL ligadas a la discapacidad. Existe unanimidad en la necesidad de que la sociedad normalice y acepte a las personas con discapacidad como condición sine qua non para alcanzar una inclusión efectiva.

Manuel Ambrosio, de Acpacys, señala que la normalización implica que “todos somos ciudadanos, con los mismos derechos”. “En el día a día, una persona con discapacidad se tiene que enfrentar a una serie de retos que una persona que no la tiene no es capaz de comprender, desde pagar en un comercio con un mostrador que está demasiado alto para alguien que va en silla de ruedas, hasta hoteles e incluso edificios públicos que no están para nada adaptados a personas sordas, ciegas o en silla de ruedas”, remarca Ambrosio.

La integración laboral de las personas con discapacidad sería el otro gran punto pendiente, algo en lo que coinciden las organizaciones sociales. En opinión de Jesús García, de Prode, “no hay inclusión social sin empleo”. A su juicio, la generación de empleo es “fundamental para que las personas con discapacidad tengan acceso a una inclusión social real”.

«La generación de empleo es “fundamental para que las personas con discapacidad tengan acceso a una inclusión social real» (Prode)

García cita el Informe Olivenza, estudio panorámico sobre la situación de la población con discapacidad en España, que concluye que “solo una de cada cuatro personas con discapacidad tiene empleo”.

A su juicio, “estos datos son devastadores y tienen un efecto directo en las vidas de las personas con discapacidad”, extremo que confirma la Tasa AROPE. Según esta tasa de riesgo de pobreza o exclusión social, “prácticamente una de cada tres personas con discapacidad está en riesgo de pobreza y/o exclusión”.

Jesús García reclama mayor implicación a las Administraciones públicas, que “deben poner en marcha políticas públicas que reviertan la situación en pos de la igualdad de derechos y oportunidades”, pero también a la sociedad en general y al tejido empresarial, “agentes fundamentales para lograr entre todos una sociedad más justa e inclusiva donde nadie se quede atrás”.

Comparte su opinión el presidente de Autismo Córdoba, Miguel Ángel López Raso, para quien “la preparación de las empresas” es tan importante como la de los trabajadores para potenciar el acceso al mercado laboral y, por tanto, hacer posible la inclusión de las personas con discapacidad a todos los niveles.

Junto al empleo, las opciones de ocio y turismo accesible resultan clave para mejorar las condiciones de vida de personas afectadas por alguna discapacidad, según apuntan desde la Asociación Cordobesa para la Integración de Niños Border-line (ACOPINB). De la misma opinión es Jesús García, de Prode, quien apunta la necesidad de dotar de recursos suficientes a estas personas “para puedan ser iguales en derechos y oportunidades en todos los ámbitos de la vida”. En resumen, que puedan “coger las riendas de sus propias vidas, tomar sus propias decisiones, y ser autónomos e independientes con el objetivo de ser felices”.

Próximo encuentro entre empresas y entidades sociales para establecer caminos de colaboración a largo plazo

El ​Grupo Motor ONG-Empresa de Córdoba Social Lab (CSL) prepara para este primer cuatrimestre de 2019 un evento que favorecerá la aproximación entre el sector social y empresarial de la provincia de Córdoba con el objetivo final de establecer caminos de colaboración a largo plazo que permitan beneficios sociales a partir de procesos basados en la innovación social.

A través de este evento, se busca construir un espacio de encuentro, reflexión y aprendizaje que permita un conocimiento mutuo entre las entidades sociales de CSL y las empresas sensibilizadas con programas de Responsabilidad Social Emprearial (RSE) en la provincia.

Esta estrategia de fortalecimiento de la relación ONG-Empresa se encuentra recogida en el Plan Estratégico de CSL, que se desarrolló a finales de 2016 de forma colaborativa y participativa entre las entidades y personas que forman parte de este grupo.

Esta primera actividad de acercamiento contemplará un espacio de ​encuentro propiamente dicho entre ONGs y empresarios a través de mesas temáticas en las que los participantes, empresariado y organizaciones, podrán abordar las principales temáticas en que pueden trabajar juntos para afrontar los desafíos sociales en Córdoba.

Así mismo, durante el evento contaremos con algunos invitados representativos de la colaboración entre ONG y empresa y también se difundirán algunos casos relevantes de buenas prácticas locales, que habremos detectado previamente.

Córdoba Social Lab, impulsado por la Fundación Cajasur en 2014, es hoy un espacio disponible para los actores sociales de la provincia de Córdoba que aboga por la promoción de la innovación social y el fortalecimiento del Tercer Sector en la provincia.