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“Los cambios se cuecen al baño maría, y no en microondas”. Un café con Miquel de Paladella, socio y CEO de Upsocial

Economista y emprendedor social, ha trabajado en temas de innovación social con Ashoka, en incidencia política con Unicef, en derechos humanos con Plan International Global Movement for Children, y en desarrollo con la Sociedad Internacional para el Desarrollo. Además de UpSocial, ha fundado varias organizaciones en el ámbito de las microfinanzas y la educación. Experto en innovación social en los #100deCotec.

 

  • En UpSocial ponéis el foco en encontrar nuevas maneras de responder a los retos sociales, buscando soluciones innovadoras que puedan ser escaladas para alcanzar a los colectivos vulnerables y las personas más excluidas¿Qué relación dirías tienen la igualdad y la justicia social con las soluciones innovadoras y transformadoras de las que habláis?

Las desigualdades en oportunidades son el principal objetivo de la innovación social. Los que trabajamos en el ámbito de la innovación social estamos a la necesidad de soluciones más eficaces, más eficientes y más sostenibles a un reto social. Hay innovaciones que son disruptivas, y que cambian las relaciones de poder en una sociedad, generando así mayores y mejores oportunidades para quien no las tiene. Hay otras innovaciones que son mejoras más progresivas, que reducen costes u ofrecen resultados mejores con la misma inversión. Unas crean más capacidad en la sociedad, crean nuevos roles y relaciones, desarrollan activos y capacidades y/o mejores usos de estos activos y recursos… hay muchas maneras de innovar, pero lo que todas las innovaciones tienen en común es el progreso hacia una mayor justicia social.

“Las desigualdades en oportunidades son el principal objetivo de la innovación social”

 

  • En relación al caso concreto de la provincia de Córdoba, hace unos meses la consultora AIS Group publicaba un estudio sobre el riesgo de pobreza en España, en el que afirmaba es la provincia española con mayor tasa de riesgo de pobreza. Además, en octubre de 2017, la Encuesta de población Activa (EPA) daba a conocer una tasa de paro existente en Córdoba del 30,2%, convirtiéndose en la provincia española con la mayor tasa de paro. Esta realidad, conlleva un aumento de las demandas sociales en un contexto en el que los recursos disponibles son limitados. ¿Qué retos destacarías para el sector social  e institucional cordobés para hacer frente a esta situación buscando soluciones justas y sostenibles para la mayor parte de ciudadanos posible?

Ponerse el freno de los recursos limitados no es útil para afrontar el reto. Los recursos siempre son limitados, hasta que descubres que, para solucionar un problema, puedes descubrir que dispones de recursos con los que no contabas.

Un desafío para el sector es documentar en profundidad el reto. Suena obvio, pero se hace muy poco. ¡La de proyectos que se diseñan sobre la base de intuiciones y esfuerzos parciales bien intencionados pero poco efectivos! Para ello, hay que buscar todos los datos disponibles, involucrar a las personas que buscan empleo, y analizar en profundidad la complejidad que nos plantean… así, nos daremos cuenta que no podemos enfocarlo desde una óptica única, con una receta idéntica a cada caso. Así, se pueden crear grupos más o menos homogéneos, y analizar en profundidad las causas y el mix de intervenciones más adecuado a cada grupo. La mayoría de intervenciones en el ámbito de empleo fallan porque no entienden la complejidad e interconexiones de los obstáculos que encuentran las personas desempleadas.

“Un desafío para el sector es documentar en profundidad el reto”

Otro desafío para el sector es trabajar de forma colaborativa e integrada. Esto significa que debemos de superar las relaciones transaccionales y explorar maneras de generar sinergias integrando capacidades, planificando juntos, definiendo indicadores conjuntamente, asignando roles a cada uno y mecanismos de coordinación. Esto acostumbra a ser más difícil, pero es la manera de afrontar el reto en toda su dimensión. La alternativa es seguir poniendo tiritas a la hemorragia.  

Otro desafío es tomar perspectiva y diseñar procesos a largo plazo. En el tema del empleo, y en el cambio social en general, todo toma más tiempo de lo que parece. Los cambios se cuecen al baño maría, y no en microondas.

Y por último, deberíamos apostar por explorar nuevos caminos. Esto significa arriesgarse a probar con cosas que pueden no funcionar. Innovar implica mucho rigor para medir y documentar lo que se hace, pero también saber gestionar riesgos. Los riesgos pueden minimizarse buscando adaptar innovaciones probadas con éxito, y haciendo experimentos en pequeño para luego llevar a escala lo que funciona.

Esto es relevante en Córdoba, pero también en cualquier otra parte de Europa.

 

  • Estos desafíos se aplican en general a todos los sectores sociales. Y en el ámbito del empleo específicamente, ¿cuáles son los desafíos?

Desde UpSocial hemos estado analizando innovaciones exitosas en todo el mundo sobre este tema y destacaría elementos que quizás nos faltan más en España y quizás en Córdoba también:

  1. Intencionalidad: los programas que más éxito tienen, inician a menudo con un trabajo intenso para generar mayor intencionalidad entre los beneficiarios.
  2. Salud mental: el trabajo en la salud mental de las personas que afrontan el paro de larga duración es otro factor crítico de éxito de muchos proyectos. Aquí permanece oculto y a menudo es un tema tabú.  
  3. Mentoring de largo plazo: El acompañamiento de personas de forma individual durante un largo periodo (mínimo dos años), para ayudar en la toma de decisiones en el ámbito profesional y personal es otro elemento común de programas de empleo exitosos. La clave aquí es que los mentores estén preparados, estén acompañados y accedan a consejos profesionales en situaciones más extremas o cronificadas.
  4. Y quizás, a largo plazo, es cambiar los procesos pedagógicos: el fracaso escolar es el determinante principal de la falta de oportunidades futuras, y se cuece en Primaria. Habría que atacar allí. El sistema educativo actual debería centrarse en crear personas que mejoren su entorno, que solucionen problemas, que estén conectadas a lo que pasa a su alrededor y tengan la capacidad, la creatividad y el empuje para explorar maneras de mejorarlo.

 

  • ¿Qué cosas deberíamos dejar de hacer y por dónde podríamos empezar?

Quizás lo más importante sería no intentar innovar desde nuestra experiencia únicamente. Empezaría buscando en todo el mundo qué funciona y qué no. Identificar innovaciones basadas en evidencia no es difícil hoy en día. Explorar maneras de adaptar y adoptar innovaciones probadas puede ser una gran mejora.

Luego, se podría aprender a estar en “modo innovación”, donde el esfuerzo se centra en conocer en profundidad el reto, los obstáculos, las oportunidades, y a partir de ahí, experimentar, documentar y evaluar lo que se hace. El primer experimento nunca es bueno, así que mejor estar abierto a repetir (iterar) el ejercicio unas cuantas veces hasta dar con la clave.

Y finalmente, sugeriría explorar maneras alternativas de enmarcar un reto. Repensar el planteamiento el reto ayuda a explorar nuevas respuestas. A veces cambiando la pregunta, o la manera de enfocar un problema, encuentras respuestas inesperadas.

 

  • En Córdoba Social Lab, hay diversas organizaciones sociales que trabajan en beneficio de las personas con discapacidad y en Córdoba hay cerca de 60.000 personas con una discapacidad reconocida superior al 30%. ¿Cómo podríamos hacer de una provincia inclusiva con las personas con discapacidad? ¿Piensas que es necesaria una mayor visibilidad de las personas con discapacidad para una mayor conciencia ciudadana y un mayor reconocimiento de sus derechos? ¿Cómo hacer llegar este mensaje a la ciudadanía?

Los más invisibles son seguramente las personas con discapacidades intelectuales. Por eso, centrar el esfuerzo en mejorar las oportunidades de tener una vida digna y plena sería un buen reto para la provincia. En este sentido, hay innovaciones maravillosas en las que inspirarse. La Casa de Carlota, por ejemplo, un estudio de diseño en el que trabajan creativos y diseñadores profesionales, ilustradores, estudiantes de escuelas de diseño, creativos con autismo y síndrome de Down. Otro ejemplo es Specialisterne, una empresa social que ofrece servicios de consultoría en las pruebas de sistemas informáticos y en el tratamiento de datos y de documentos a través de las capacidades especiales de las personas son trastornos del espectro autista.

 

  • Para terminar, me gustaría preguntarte por los bonos de impacto social y cómo crees que estos podrían contribuir a la transformación y al cambio social, ¿qué tendría que pasar para que apostáramos por este tipo de financiación?

Los bonos de impacto social es un contrato de “pago-por-resultados” firmado entre una administración pública e inversores de impacto, utilizado para financiar una serie de intervenciones innovadoras dirigidas a solucionar un problema social en concreto. Es un modelo maravilloso para experimentar con nuevas intervenciones, sobretodo para prevenir problemas sociales porque facilita la innovación, transfiere el riesgo de fracaso de la administración pública a inversores, y aumenta el rigor y la eficacia en la prestación de servicios sociales.

“Los bonos de impacto social (…) tienen un gran potencial de transformación de los servicios sociales en España”

Tienen un gran potencial de transformación de los servicios sociales en España. Hay una coalición de varias organizaciones que los están impulsando, en la que está mi organización, UpSocial, junto con la Fundación Creas y la Fundación Inuit. Ya se está trabajando en dos planes de viabilidad, uno dirigido a mejorar las oportunidades de los jóvenes extutelados, y otro centrado en la prevención de la entrada de adolescentes en el sistema de tutela. Pero hay más de 100 bonos de impacto social en marcha en todo el mundo, la mayoría de ellos en Europa, que tratan desde la prevención de la reincidencia de presos, al paro juvenil o de larga duración, hasta disminuir el sinhogarismo.

 

 

 

 

Entrevista a José María Ortiz, Educador de medidas judiciales de ADSAM

Me llamo José María Ortiz y trabajo en ADSAM desde 2003. He ocupado diferentes funciones en la entidad, desde monitor de malabares (sí, de malabares) hasta mi actual puesto de educador de medidas judiciales. También he sido educador de calle en Palmeras, educador en uno de nuestros centros de protección y en el programa de absentismo.

¿Qué nos dirías de tu experiencia en Córdoba Social Lab a nivel personal y para tu organización? 

Mi asistencia a CSL fue a petición de mi compañero José María Gamero que deseaba una segunda persona que pudiera ampliar su propio punto de vista sobre los temas que se estaban tratando en las primeras reuniones. Para ambos lo que primero supuso CSL fue un montón de nuevos temas de conversación que en algún momento habían surgido tangencialmente y que ahora comenzaban a tomar cuerpo y estructura. Estos temas tampoco eran completamente desconocidos en la entidad, que siempre ha tratado de fomentar la innovación, pero en muchos casos no suponían un foco de nuestra agenda. José y yo hemos procurado transmitir este debate al resto de la entidad y en cierta medida ha iniciado distintas conversaciones que sin CSL probablemente no habrían tenido lugar: Evaluación de impacto, mejoras en la comunicación de la entidad, relación con la empresa privada… Creo que estos asuntos han cobrado un mayor protagonismo en ADSAM desde hace tres años hasta ahora. 

 

¿Nos contarías alguna experiencia que haya resultado disruptiva para ti o para tu organización a partir de las vivencias en CSL?

Posiblemente la experiencia que más presencia ha tomado a raíz de la participación de ADSAM en CSL esté comenzando ahora. Después de las sesiones sobre evaluación de impacto en el grupo motor intentamos aplicar la metodología en uno de los programas de la entidad. Tardamos poco en darnos cuenta que nos faltaban muchas habilidades y conocimientos. Contactamos con la Universidad Loyola de Andalucía y la Fundación Cajasur para conseguir una actividad formativa para los trabajadores de la entidad. Esta formación se llevó a cabo y se complementó con la realización de una evaluación de impacto “piloto” que se realizó sobre el proyecto de la peluquería de Palmeras junto a otros proyectos apoyados por la Fundación Cajasur. El documento de esta evaluación está a punto de ver la luz y nuestra intención es que marque una tendencia en el resto de nuestros programas.

 

¿Qué importancia ha tenido para ti la metodología y el proceso que seguimos en CSL para el propio desarrollo? ¿Crees que esta forma de trabajar nos beneficia como grupo y como propuesta? 

CSL tiene unos objetivos muy ambiciosos en varios sentidos. Contribuir a la innovación de tantas entidades con orígenes, finalidades y estructuras tan diversas es un reto que exige la necesidad de una dinámica de trabajo que requiere sobre nuestros pasos con frecuencia. Hemos observado que durante los últimos meses el grupo motor ha perfeccionado sensiblemente sus mecánicas y empieza a mostrar resultados más palpables y concretos. Entiendo el riesgo que entraña el exigir mucho más trabajo a una persona que aterrice mañana en el grupo motor, pero desde mi punto de vista es más deseable la velocidad de crucero que se ha alcanzado en las etapas más recientes.

 

Tú formas parte del Grupo de Trabajo ong-empresa, ¿cuáles son tus expectativas para este curso en relación a la relación ong-empresa?

Los objetivos marcados en el Plan Estratégico reflejan mis expectativas personales hacia el trabajo que vamos a realizar con bastante precisión. Espero que mi entidad aproveche lo máximo posible los espacios de oportunidad que pueden llegar a crearse.