La rehabilitación psicosocial y el “recovery” en Asaenec

Esperando que sea de vuestro interés, compartimos este artículo que nos han hecho llegar los/as compañeros/as de Asaenec:

“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”.  Eduardo Galeano.

 

En los últimos años, la Rehabilitación Psicosocial se ha convertido en una pieza clave para un programa de intervención y tratamiento en personas con enfermedad mental como beneficiarios directos, y en familiares y allegados como indirectos.

 

Desde el Centro de Rehabilitación Psicosocial e Investigación de Asaenec (Asociación de Allegados y Personas con Enfermedad Mental de Córdoba) entendemos la rehabilitación como la definió Rodríguez F.A en 1995: “Aquel proceso cuya meta global es ayudar a las personas con enfermedad mental a reintegrarse en la comunidad, y a mejorar su funcionamiento psicosocial, de modo que le permita mantenerse en su entorno social en unas condiciones lo más normalizadas e independientes que sean posibles”.

 

En nuestra entidad, después de casi 30 años trabajando con este colectivo, nos sentimos con la energía, conocimiento y sobre todo, actitud de aportar nuestro granito de arena a esta corriente.

 

Partiendo de la Rehabilitación Psicosocial, sobre los años 90 y sin ser un concepto contrario a la rehabilitación, aparece elRecovery que lo que hace, desde nuestro punto de vista, es concretar la metodología que debiéramos utilizar para trabajar esa rehabilitación.

 

Al conocerla, llegamos a la conclusión que la filosofía del “Recovery”, como método de trabajo o intervención, está llena fundamentalmente de algo que no está muy en boga últimamente, y eso es el SENTIDO COMÚN.

 

En nuestro centro, trabajamos con más de 100 usuarios/as, que independientemente de la enfermedad que padezcan, de sus síntomas, del tratamiento que estén tomando y de su funcionamiento básico, etc., no dejan de ser eso, personas. La independencia, autodeterminación, intimidad y libre elección, es algo que para cualquiera que lea este artículo, es más que intocable. No nos gusta que nos digan lo que tenemos que hacer, ni mucho menos que decidan por nosotros. Nos enfada y nos hace sentir faltos de libertad. Y sí esto se alarga en el tiempo, podría afectar a mí seguridad, a mi autoestima, incluso porque no, a dudar de mí mismo y a dudar de mi autoconcepto, generando muchísimos miedos y “autoestigma”.

 

Las personas con enfermedad mental están cansadas de rondar por despachos, consultas, hospitales y centros donde lo que escuchan, casi siempre, es que le digan lo que tienen que hacer. Evidentemente los profesionales que los atienden hacen su trabajo correctamente y les proporcionan las herramientas oportunas para que mejoren en su patología. Desde aquí y bajo nuestra propia experiencia, pensamos que una simple pregunta como ¿tú qué quieres hacer?, ¿qué cosas te gustan? o ¿por qué estás dispuesto a recuperarte?, hacen que cambie el prisma de la atención o entrevista. La persona se siente parte del proceso y dueña de su vida, con la orientación que debe tener en cada caso.

 

En el “Proyecto del Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2020” de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y más en concreto en el objetivo número 2 punto 48 determina textualmente: “La prestación de servicios de salud mental ha de tener un enfoque basado en la recuperación, que haga hincapié en el apoyo para lograr que las personas con trastornos mentales y discapacidades psicosociales alcancen sus propias aspiraciones y metas. Entre los requisitos básicos de estos servicios se encuentran los siguientes: escuchar y atender las opiniones de los afectados sobre sus trastornos y lo que les ayuda a recuperarse, trabajar con ellos en pie de igualdad en lo que se refiere a su atención, ofrecer alternativas en lo que se refiere a tratamientos y a los prestadores de atención, y utilizar en la ejecución de las intervenciones el trabajo y el apoyo de personas en situación similar. Además se necesita un planteamiento multisectorial, en el que los servicios muestren apoyo a las personas en las diferentes etapas de la vida y según proceda, faciliten su acceso a derechos humanos básicos como el empleo, la vivienda, oportunidades educativas y su participación en las actividades de la comunidad, programas y otras actividades significativas”.

 

Ya existen investigaciones sobre el Recovery, desde los años 90, teniendo unos resultados muy óptimos y en las que se demuestra que el 37,5% de la población estudiada con trastorno mental grave se recuperó (Farkas, 2007).

 

El “Recovery”, como método de intervención en personas con enfermedad mental, no es una utopía. Puede ser difícil, puede tener sus orígenes en la esperanza (que no es mal comienzo) y seguro que tiene puntos flacos y detractores. Pero desde Asaenec, lo vemos como “la oportunidad” que nunca tuvieron o que pocas veces han podido disfrutar las personas con enfermedad mental que atendemos. Creemos que tenemos la obligación de dársela y de empezar a andar juntos hacia la recuperación de cada uno de ellos/as.

 

Partiendo de todo lo anteriormente explicado, en nuestro Centro de Rehabilitación Psicosocial e Investigación nos centramos en los siguientes puntos como cimientos de la recuperación:

 

Programa Individualizado de Rehabilitación (PIR): Plan de evaluación y tratamiento personalizado e individualizado con resultados objetivos, específicos y medibles (cuantitativos y cualitativos). Cada persona usuaria tiene un tutor/a asignado como responsable directo de su seguimiento.

 

Las personas usuarias son las protagonistas de su recuperación: Son el centro, y son las que deciden, con la orientación permanente del equipo técnico, qué quieren hacer con la rehabilitación y qué objetivos desean obtener. Escuchamos y atendemos sus opiniones y trabajamos con ellas en pie de igualdad en lo referente a su atención.

 

Autonomía y Autoconcepto: Logramos que nuestro colectivo aumente su autonomía y normalización en la sociedad, así como su lucha contra el estigma desde dentro (propia persona) hacia fuera (sociedad).

 

Actitud positiva, abierta y flexible por parte de los/as profesionales, de los/as usuarios/as y de su entorno en las posibilidades y potencialidades de su desarrollo y en todo el proceso de su recuperación.

 

Intervención Multidisciplinar: Trabajamos tres dimensiones básicas y esenciales en las personas que sufren una enfermedad mental (Social, Mental-Emocional y Física) mediante actividades de rehabilitación y psicoterapéuticas tanto en grupo como individualmente. A esto se le añade atenciones psicológicas y terapéuticas individuales, atención social, asesoramiento jurídico, atención a domicilio, acompañamientos profesionales, y orientación laboral. También intervenimos en la adolescencia con nuestro Programa Joven Pygmalión y estamos trabajando en la creación de unidades de alojamiento para fomentar su vida independiente (Viviendas con Apoyo).

 

Capacidad de la persona: mejoramos los déficits y potenciamos las capacidades de cada persona.

 

Orientación a semejantes: utilizamos, en la ejecución de las intervenciones, el trabajo y el apoyo de personas en situación similar, que a través de la escucha activa, intercambio de experiencias comunes y el apoyo facilitan la recuperación de otras personas con enfermedad mental.

 

Psicoeducación: orientamos, apoyamos y enseñamos a los familiares y allegados a afrontar las dificultades diarias que genera la convivencia con la enfermedad mental mediante programas psicoeducacionales y terapéuticos especializados, siempre que la persona usuaria decida que sus familiares directos participen en su propio proceso de rehabilitación y recuperación.

 

Durante 2016, hemos obtenido los siguientes resultados de mejora sobre 7 áreas de intervención (Datos sobre un grupo de 36 personas con enfermedad mental, con PIR y con más de 6 meses en el centro):

Como se indica por la OMS, la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. La salud mental, como otros aspectos de la salud, puede verse afectada por una serie de factores socioeconómicos que tienen que abordarse mediante estrategias integrales de promoción, prevención, tratamiento y recuperación. Estrategias que se deben empezar a implementar y consolidar en todos los ámbitos de actuación y desde todas las entidades competentes en salud mental para lograr una verdadera mejora de la calidad de vida de las personas con enfermedad mental y sus familias.

 

Rafael Ruiz Castillo.

Coordinador General de Asaenec

Psicoterapeuta, Psicopedagogo y Neuropsicólogo

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