El Tercer Sector, ante los desafíos sociales que enfrenta Córdoba: Salud

Las ONG desempeñan una labor fundamental en la resolución de problemáticas sociales y, en el caso de los desafíos vinculados a los problemas de salud, soportan una parte muy importante de la atención a las personas afectadas con el objetivo de mejorar su calidad de vida.

Estas organizaciones sociales reclaman un mayor conocimiento y reconocimiento social de las entidades del Tercer Sector para atender y dar soluciones a los problemas sociales derivados de enfermedades, trastornos de conducta, adicciones o enfermedades mentales.

Para la directora de Asaenec, Susana Luque, es necesario “sensibilizar y concienciar socialmente a la población sobre otras realidades desconocidas”, para que sean conscientes de que “sin la acción de organizaciones del Tercer Sector, estos problemas sociales estarían desatendidos o atendidos insuficientemente por la Administración”.

Luque reclama la implicación de las instituciones, que deben “promover la coordinación real y efectiva de todas las instituciones implicadas”, de forma que sea posible “generar y construir una red suficiente de dispositivos y recursos sociales que cubran las necesidades y carencias existentes”.

Además, resulta fundamental “la comprensión y empatía de la sociedad” hacia las personas en dificultades, superando estigmas y discriminaciones injustas”, añade la representante de Asaenec.

Precisamente las personas aquejadas de alguna enfermedad mental sufren especialmente actitudes y creencias negativas por parte de la población. Carolina Castellano, de la Fundación Hogar Renacer, hace hincapié en que “alrededor del del 80% de los usuarios que padecen una adicción, con o sin sustancia, tienen asociada una patología mental”. “Esta realidad afecta gravemente a la calidad de vida del paciente y de sus familias” y dificulta su tratamiento e integración social.

«El cambio en los modelos familiares tradicionales provoca que la necesidad de recursos externos, que son muy limitados, sea aún mayor» (Aparcor)

Desde Aparcor, Antonio Aguilar apunta que, frente al “progresivo aumento de problemas de salud, trastornos de conducta, adicciones y enfermedades mentales, el cambio en los modelos familiares tradicionales provoca que la necesidad de recursos externos, que son muy limitados, sea aún mayor”.

Recursos que deben ser “de calidad, con medidas de evaluación de los resultados de los tratamientos recibidos e investigación en áreas donde no existen tratamientos efectivos o éstos son insuficientes”.

Susana Luque, de Asaenec, añade la necesidad que tienen las personas aquejadas por enfermedades mentales de “tener espacios de participación, apoyo mutuo y reivindicación” para poder mejorar sus condiciones de vida.

El Tercer Sector, ante los desafíos sociales que enfrenta Córdoba: Discapacidad

En esta ocasión ponemos el foco en los principales retos que afronta Córdoba y provincia en relación con la discapacidad, un tema que ocupa y preocupa a muchas de las organizaciones sociales que forman parte de Córdoba Social Lab.

Y lo hacemos tanto desde el punto de vista de las entidades como desde las piezas fundamentales que dan sentido a su trabajo, las personas.

Inclusión, accesibilidad, empleo y ocio son conceptos que se repiten en el discurso de las principales entidades de CSL ligadas a la discapacidad. Existe unanimidad en la necesidad de que la sociedad normalice y acepte a las personas con discapacidad como condición sine qua non para alcanzar una inclusión efectiva.

Manuel Ambrosio, de Acpacys, señala que la normalización implica que “todos somos ciudadanos, con los mismos derechos”. “En el día a día, una persona con discapacidad se tiene que enfrentar a una serie de retos que una persona que no la tiene no es capaz de comprender, desde pagar en un comercio con un mostrador que está demasiado alto para alguien que va en silla de ruedas, hasta hoteles e incluso edificios públicos que no están para nada adaptados a personas sordas, ciegas o en silla de ruedas”, remarca Ambrosio.

La integración laboral de las personas con discapacidad sería el otro gran punto pendiente, algo en lo que coinciden las organizaciones sociales. En opinión de Jesús García, de Prode, “no hay inclusión social sin empleo”. A su juicio, la generación de empleo es “fundamental para que las personas con discapacidad tengan acceso a una inclusión social real”.

«La generación de empleo es “fundamental para que las personas con discapacidad tengan acceso a una inclusión social real» (Prode)

García cita el Informe Olivenza, estudio panorámico sobre la situación de la población con discapacidad en España, que concluye que “solo una de cada cuatro personas con discapacidad tiene empleo”.

A su juicio, “estos datos son devastadores y tienen un efecto directo en las vidas de las personas con discapacidad”, extremo que confirma la Tasa AROPE. Según esta tasa de riesgo de pobreza o exclusión social, “prácticamente una de cada tres personas con discapacidad está en riesgo de pobreza y/o exclusión”.

Jesús García reclama mayor implicación a las Administraciones públicas, que “deben poner en marcha políticas públicas que reviertan la situación en pos de la igualdad de derechos y oportunidades”, pero también a la sociedad en general y al tejido empresarial, “agentes fundamentales para lograr entre todos una sociedad más justa e inclusiva donde nadie se quede atrás”.

Comparte su opinión el presidente de Autismo Córdoba, Miguel Ángel López Raso, para quien “la preparación de las empresas” es tan importante como la de los trabajadores para potenciar el acceso al mercado laboral y, por tanto, hacer posible la inclusión de las personas con discapacidad a todos los niveles.

Junto al empleo, las opciones de ocio y turismo accesible resultan clave para mejorar las condiciones de vida de personas afectadas por alguna discapacidad, según apuntan desde la Asociación Cordobesa para la Integración de Niños Border-line (ACOPINB). De la misma opinión es Jesús García, de Prode, quien apunta la necesidad de dotar de recursos suficientes a estas personas “para puedan ser iguales en derechos y oportunidades en todos los ámbitos de la vida”. En resumen, que puedan “coger las riendas de sus propias vidas, tomar sus propias decisiones, y ser autónomos e independientes con el objetivo de ser felices”.

Próximo encuentro entre empresas y entidades sociales para establecer caminos de colaboración a largo plazo

El ​Grupo Motor ONG-Empresa de Córdoba Social Lab (CSL) prepara para este primer cuatrimestre de 2019 un evento que favorecerá la aproximación entre el sector social y empresarial de la provincia de Córdoba con el objetivo final de establecer caminos de colaboración a largo plazo que permitan beneficios sociales a partir de procesos basados en la innovación social.

A través de este evento, se busca construir un espacio de encuentro, reflexión y aprendizaje que permita un conocimiento mutuo entre las entidades sociales de CSL y las empresas sensibilizadas con programas de Responsabilidad Social Emprearial (RSE) en la provincia.

Esta estrategia de fortalecimiento de la relación ONG-Empresa se encuentra recogida en el Plan Estratégico de CSL, que se desarrolló a finales de 2016 de forma colaborativa y participativa entre las entidades y personas que forman parte de este grupo.

Esta primera actividad de acercamiento contemplará un espacio de ​encuentro propiamente dicho entre ONGs y empresarios a través de mesas temáticas en las que los participantes, empresariado y organizaciones, podrán abordar las principales temáticas en que pueden trabajar juntos para afrontar los desafíos sociales en Córdoba.

Así mismo, durante el evento contaremos con algunos invitados representativos de la colaboración entre ONG y empresa y también se difundirán algunos casos relevantes de buenas prácticas locales, que habremos detectado previamente.

Córdoba Social Lab, impulsado por la Fundación Cajasur en 2014, es hoy un espacio disponible para los actores sociales de la provincia de Córdoba que aboga por la promoción de la innovación social y el fortalecimiento del Tercer Sector en la provincia.

¿Qué recursos para la formación de ONG hay en Andalucía?

La formación es una base esencial para el desarrollo y la profesionalización de las ONG que forman parte del tercer sector, uno de los campos de trabajo más amplio y prometedor en la actualidad.
La consecución de los objetivos de estas entidades —ya sea en el ámbito de la lucha contra la pobreza, el fomento de la educación o la eliminación de las desigualdades sociales—, pasa inevitablemente por la formación y profesionalización.

En este artículo os damos pistas sobre algunos de los recursos formativos para ONG que nos han parecido más interesantes sin salir de Andalucía.

 

Asociaciones y Fundaciones Andaluzas (AFA)
Desde que comenzó a funcionar hace catorce años, más de 30.000 personas se han beneficiado de su amplia oferta formativa. AFA cuenta con una programación anual con cursos y jornadas sobre asuntos de interés para las fundaciones y asociaciones a lo largo y ancho de Andalucía.

Además, coordina el Curso de Experto en Dirección y Administración de Entidades Sin Ánimo de Lucro, que ya ha alcanzado su octava edición y ha consolidado a AFA como referente formativo para especializarse en la gestión de las entidades sin ánimo de lucro.

Este curso está destinado a personas que ya ocupan cargos de responsabilidad en fundaciones o asociaciones, y también a aquellas otras que, con un mínimo de experiencia previa, deseen impulsar su carrera dentro de este sector, adquiriendo nuevos conocimientos y habilidades.

También ofrece formación a medida, adaptada a las necesidades de cada organización y sus trabajadores, así como un aula virtual con un completo catálogo de cursos y ponentes especializados en entidades sin ánimo de lucro.

La formación adaptada ayuda a las asociaciones y fundaciones a incrementar su competitividad y productividad, desarrollando las competencias y cualificaciones de sus trabajadores para un mejor alcance de sus objetivos.

 

Escuela de Impacto Social La Noria
En Málaga, el Centro de Innovación Social La Noria, que depende de la Diputación de Málaga, lanzó en 2017 la Escuela de Impacto Social con la finalidad de mejorar la formación de entidades y emprendedores sociales a través de un ambicioso programa de capacitación que contempla tres grandes bloques de contenidos: estrategias, herramientas y habilidades.

Hasta el momento han desarrollado acciones formativas en torno al marketing de proyectos sociales, herramientas de gestión de equipos de trabajo, comunicación de proyectos sociales, Responsabilidad Social Corporativa o indicadores de impacto social, entre otros.

 

Coordinadora Andaluza de ONGD (CAONGD)
La Coordinadora Andaluza de ONGD (CAONGD) desarrolla cada año un plan de formación propio dirigido a dirigentes y trabajadores en materias como gestión económica y financiera, comunicación estratégica, feminismo, educación para el desarrollo, cooperación internacional, etc.
También recopila en su web la oferta formativa de entidades y ONGD de interés en toda España.

 

Escuela de Economía Social 
El Programa Fides de Dirección de la Innovación para la Economía Social y el Tercer Sector pretende empoderar a las personas participantes para que lideren cambios en sus organizaciones integrando la coherencia con la identidad y los valores sociales con la mayor viabilidad económica y la mayor resilencia y efectividad organizativa.

 

Universidad de Granada
El Máster Universitario en Cooperación al Desarrollo, Gestión Pública y de las ONGDs, que en el curso 2018/2019 aborda su decimoctava edición, es uno de los más consolidados y de mayor trayectoria académica de los que se ofrecen actualmente en las universidades públicas españolas en esta especialidad.

Quienes cursen estos estudios se dotarán de instrumentos, habilidades y competencias profesionales claves para comprender la cooperación internacional para el desarrollo.

La Universidad de Granada dispone de otros masters de interés para directivos y trabajadores de asociaciones y fundaciones, como el Master Universitario en Diversidad Cultural, que junto a una visión general sobre conceptos clave ofrece cinco especialidades: la educativa, la jurídica, la económica, la administrativa y la sanitaria.

El Master Interuniversitario en Cultura de Paz, Conflictos, Educación y Derechos Humanos, por su parte, tiene la finalidad de contribuir al conocimiento y desarrollo de los derechos humanos, los principios democráticos, los principios de igualdad entre mujeres y hombres, de solidaridad, de protección medioambiental, de accesibilidad universal y de fomento de una Cultura de Paz.

 

Universidad de Huelva 
El Master en Economía Social y Solidaria es un máster interuniversitario que se imparte en colaboración con las universidades de Jaén y de Cádiz, en modalidad semipresencial a lo largo de un curso académico completo con el objetivo de conocer a fondo la economía social y su papel en el desarrollo territorial.

La Universidad de Huelva también oferta otros cursos relacionados con esta materia, como el Curso de Experto Universitario en Economía Solidaria y Emprendimientos Sociales, que tiene como objetivos principales proporcionar la difusión y un mejor conocimiento de la economía solidaria, así como el fomento de iniciativas y emprendimientos sociales con objeto de dinamizar esta forma diferente de entender la economía, poniendo en relación a instituciones educativas, emprendimientos sociales, instituciones financieras y a la sociedad civil.

 

Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) 
La Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) cuenta con una oferta formativa que puede resultar interesante para organizaciones sociales.
Ejemplo de ellos es el Curso Ciudades, Acción Exterior y Cooperación en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que forma parte de un proyecto que coordina el Fondo Andaluz de municipios para la Solidaridad Internacional (FAMSI).
El Curso de Experto en Diseño y Herramientas de la Transición Socioecológica, por otro lado, se dirige a personas comprometidas con los desafíos socioecológicos interesadas en explorar la manera de aplicar los conocimientos y el desarrollo tecnológico actuales en este campo.

 

Universidad Pablo de Olavide
En la Universidad Pablo de Olavide es posible seguir un Máster en Derechos Humanos, Interculturalidad y Desarrollo que tiene por objeto establecer conexiones entre la normativa y la jurisprudencia internacional sobre Derechos Humanos y el establecimiento de condiciones materiales y endógenas de desarrollo económico en América Latina y África.

El Máster Cuestiones Contemporáneas en Derechos Humanos, que ya afronta su octava edición, pretende crear agentes de desarrollo local e internacionalización del territorio con recursos formativos para gestionar organizaciones que realicen un trabajo de calidad en el ámbito local y elaboración de proyectos.

Por su parte, el Máster en Intervención Social, Cultura y Diversidad quiere contribuir a la capacitación de profesionales en el ámbito de las ciencias sociales, con el fin de intervenir, desde múltiples dimensiones, sobre los diversos procesos sociales que componen la sociedad.

Además, oferta un Curso de Experto en Cooperación Internacional para el Desarrollo, dirigido a personal técnico de ONG o instituciones públicas vinculadas a la cooperación internacional para el desarrollo que necesiten mejorar o actualizar sus conocimientos.

 

Universidad de Sevilla
El Máster Universitario en Estudios de Género y Desarrollo Profesional pretende incorporar los valores de igualdad entre hombres y mujeres. Su objetivo es formar profesionales capaces de asumir tareas relevantes en la gestión, dirección y planificación de la promoción de la igualdad de oportunidades en actividades, instituciones públicas y privadas, empresas y otras entidades.

 

“La buena voluntad es admirable, pero no es suficiente para gestionar de forma eficaz y eficiente una ONG”. Entrevista con el director gerente de Asociaciones y Fundaciones Andaluzas (AFA), Juan Luis Muñoz Escassi

Juan Luis Muñoz Escassi dirige desde 2003 Asociaciones y Fundaciones Andaluzas (AFA), una entidad que actualmente aglutina a más de 500 asociaciones y fundacionesEstudió Derecho en la Universidad de Sevilla y posteriormente se formó en dirección y administración de empresas y en entidades no lucrativas. Predica sobre la profesionalización del Tercer Sector en Andalucía desde varias Escuelas de Negocios, como conferenciante y como profesor en cursos especializados del sector.

  • El Tercer Sector ha evolucionado mucho durante estos últimos años, pero ¿considera que la profesionalización sigue siendo una asignatura pendiente para las ONG andaluzas? 

Yo, que estoy todo el día rodeado de asociaciones y fundaciones, veo que todavía muchas no son conscientes realmente de lo importante que es estar muy profesionalizado. Para mi, de eso depende la buena marcha de nuestras entidades.
Sí es cierto que, si miro 15 años hacia atrás, veo que hay una mayor conciencia pero todavía hoy, en mi opinión, nos queda mucho camino por recorrer. Se ve perfectamente que las que están profesionalizadas van a otro ritmo.

  • Usted dice que el voluntarismo no gestiona este tipo de organizaciones.

La buena voluntad es admirable, pero no es suficiente para gestionar de forma eficaz y eficiente una ONG. Conozco a mucha gente que es muy buena persona, hace muchas cosas por los demás, pero sería incapaz de gestionar este tipo de organizaciones.
Todas las asociaciones y fundaciones tenemos una responsabilidad muy grande con nuestros beneficiarios; tenemos una responsabilidad con ellos y, además, con los fondos que recibimos, que no son nuestros y, por tanto, tenemos que ser muy profesionales para gestionarlos y rendir cuentas de nuestra gestión. Tenemos que ser capaces de medir muy bien el impacto para poder evaluar muy bien lo que hacemos, nuestros resultados.

«La receta pasa por la formación en tres puntos clave: en gestión, en comunicación y en captación de fondos»

 

  • ¿Cuáles serían las claves para esa profesionalización? ¿Puede darnos una receta?

Para profesionalizarse lo primero sería formarse, pero formarse bien. Y no sólo la persona que hace las veces de director o directora, sino formar al equipo entero.
Desde AFA estamos trabajando mucho en el tema de la formación. ¿Formación en qué? Para mi, la receta sería la formación en tres puntos clave: en gestión, en comunicación y en captación de fondos.
Lo primero sería la formación en la gestión de este tipo de organizaciones. Debería ser obligatorio que toda persona que gestione una ONG estuviese muy formada para gestionar personas, recursos, etc. Por tanto, el primer paso es gestionar.
En segundo lugar, la comunicación. La comunicación es contar todo lo que hacemos y desde ahí hay una fina línea hasta la captación de fondos. Cuanta más gente se entere de lo que hacemos, mejor visibilizas tu causa y más fácil será captar fondos.
Y luego está la captación de fondos. Es uno de los principales problemas del sector y las entidades están muy preocupada por los recursos, pero tú le preguntas a cualquier ONG de Andalucía quién tiene un departamento de captación de fondos que se dedique todo el día a buscar dinero y te puedo garantizar que hay dos. Y casualmente recaudan muchos fondos. Por tanto, no debe ser una preocupación muy grande. Ahí lo dejo.
La realidad es que los recursos son escasos y han cambiado las fuentes de ingresos. Como no estamos profesionalizados, no llegamos a esas fuentes de ingresos correctamente.

  • Vamos por partes. Usted defiende que las ONG deben gestionarse como una empresa. ¿No choca eso con el concepto “sin ánimo de lucro”?

Una ONG tiene dos formas jurídicas: o una asociación o una fundación. Por el hecho de ser una ONG, va innato en ellas ser entidades sin ánimo de lucro. Sin ánimo de lucro por definición significa que no hay reparto de beneficios, pero nadie me impide ganar beneficios. Mi objetivo tiene que ser ganar cuanto más dinero, mejor, pero no por mi, sino que cuanto más dinero gane, más cosas podré hacer por mis beneficiarios.
Pero, para mi, una ONG tiene que ser gestionada como una empresa. Con sus peculiaridades, por supuesto, pero como una empresa. Podemos hacer proyectos muy bonitos, pero está claro que, en una asociación o una fundación, si no ingreso más que gasto, no voy a poder cumplir con mi cometido. Esto es una responsabilidad muy importante, porque trabajo para las personas que se benefician de mi actividad.
Tenemos que quitarnos ese complejo. Tenemos que ver que cuanto más dinero gane, más cosas voy a hacer por la discapacidad, por la ELA, por el cáncer, por lo que sea. Los gestores de este tipo de organizaciones tienen que levantarse cada mañana con el objetivo de ganar, ganar, ganar, ganar y ganar para poder hacer cosas. Y utilizar esos recursos de la forma más eficaz y más eficiente posible para que el impacto sea lo más grande posible. Esto es como una empresa cualquiera, hay un mercado y el que se pone las pilas sale adelante y el que no, va a desaparecer.

«Tenemos que quitarnos ese completo. Cuanto más dinero gane, más cosas podré hacer por mis beneficiarios»

 

  • Usted también habla de atraer talento a las ONG, como parte importante del su proceso de profesionalización.

Sí, me parece un tema clave de la gestión. Las asociaciones y fundaciones necesitan atraer talento y formarlo muy bien para que el trabajo repercuta en nuestros beneficiarios.
Las personas que estamos trabajando en este sector, cada uno en función de su valía, sus funciones, sus capacidades, tenemos que perder el miedo a ganar dinero, porque somos profesionales y tenemos que cobrar por ello.
El Tercer Sector está en alza, que cada vez hay más entidades, y además no tenemos que perder de vista que aquí la gente no trabaja sólo por un sueldo. Aquí hay algo más, ponemos el alma en nuestro trabajo.
Una parte muy importante de nuestro personal son los voluntarios. También hay que profesionalizar la gestión de los voluntarios: entrevistarlos, conocerlos, entender sus necesidades, tener una ficha de cada uno, explicarles lo que estamos haciendo, qué pueden aportarnos, darles cariño. Muchas veces las entidades no cuidan esto. El voluntariado puede empezar siendo un activo de mi entidad pero si no lo cuido puede ser algo que no hable bien de mi entidad, que no comunique bien. Todos tenemos que trabajar en cuidar muchísimo al voluntario y tratarlo de una manera muy profesional.
Estoy convencido de que este sector crecerá mucho más cuando seamos capaces de atraer talento y para ello evidentemente hacen falta recursos. Y ahí volvemos a la captación de fondos, que necesita de una buena comunicación y de una buena gestión para canalizarlos.

  • ¿Cree que la comunicación sigue siendo un déficit de las organizaciones sociales?

Soy un defensor de la comunicación, para mi es esencial. Yo, si montase hoy una asociación o una fundación, lo primero que contrataría sería a alguien de comunicación. Podemos estar haciendo cosas muy buenas pero que no se entere nadie. Yo, que estoy todo el día viendo asociaciones y fundaciones, veo la labor tan grande que están haciendo y les digo, ¿y esto por qué no lo contáis?
La comunicación es clave, hacia fuera, para contar diariamente todo lo que hago. Resulta fundamental porque va unido a la captación de fondos; pero también hacia dentro, para que todo el mundo, nuestros voluntarios, nuestros trabajadores, sepan perfectamente todo lo que hacemos.

«Lo primero es conocer cuáles son las fuentes de ingresos y luego trabajarlas y diversificarlas»

 

  • Ha dicho antes que las fuentes de ingresos han cambiado. ¿Con qué panorama se encuentran las ONG actualmente?

Si queremos captar fondos, lo primero es conocer cuáles son las fuentes de ingresos y luego trabajarlas y diversificarlas para que, si se cae una, tengas las demás. Porque yo estoy convencido de que dinero hay, pero han cambiado las fuentes de ingreso y hay que hacer las cosas muy bien para que la gente te dé dinero. No ya donantes particulares, sino empresas y demás.
Antes hemos vivido en este sector de la Administración y de las obras sociales. Obras sociales prácticamente no quedan. En el 2008, las obras sociales movían 88 o 90 millones de euros, ahora no hay dinero ni en las obras sociales ni en la Administración. Esto ha cambiado. Durante mucho tiempo las organizaciones pensaban que esto volvería a ser como antes, y esas están desapareciendo. Hay gente que se ha puesto las pilas y ha empezado a diversificar.
Hay muchas fuentes de ingresos y hay que trabajarlas todas. Y cuando ya consigo los recursos, por muchos o pocos que sean, hay que cuidarlos. No cuidamos a los donantes, es mucho más difícil conseguir un donante nuevo que mantenerlo, le tengo que dar razones continuamente para que me siga dando recursos.

  • La entidad que usted dirige agrupa a 500 asociaciones y fundaciones andaluzas. ¿Cree que hay una excesiva atomización del sector en Andalucía?

Efectivamente, una de las debilidades de las entidades que hay en este sector es el tamaño. Las ONG se tienen que fusionar, hay muchas pequeñas entidades haciendo cosas parecidas, y es una manera de coger tamaño, de profesionalizarse, de coger fuerza y desarrollarse. La única manera para eso es colaborar, que haya gente con visión dirigiendo estas asociaciones y fundaciones para ver eso.
Si comparto contigo un proyecto, el proyecto se hace más grande y voy a conseguir más que si lo hiciese solo. La colaboración, desde mi punto de vista, es fundamental. En la medida en que yo colabore con otras entidades, otras entidades querrán colaborar conmigo, y eso posibilita que ocurran cosas muy chulas. Si somos capaces de cambiar esa cultura de la competencia será un gran paso para el sector.
Pero para eso hay que conocerse, me parece vital. Desde el principio, en AFA estamos trabajando mucho por crear una red de contactos, que la gente se conozca. Cuando empezamos hace 14 años muy poca gente se conocía.
Desde AFA y desde otras entidades, como CSL, estamos trabajando para construir una red de contactos, algo que es muy importante en este sector, porque la colaboración para mi es el futuro. Según un estudio que salía recientemente en Estados Unidos sobre los 200 directores generales de las ONG más importantes de allí, hablaban de que el futuro es la colaboración. Es una fuente de ingresos en sí misma. Si yo me dedico a una cosa y otro hace otra cosa, podemos juntarnos y hacer cosas juntos, pero el primer paso es conocerse.
La gente tiene que salir de su despacho. En tu fundación o en tu asociación no pasa nada, está en la calle. Tenemos que salir mucho más de nuestras entidades, salir a la calle y relacionarse porque ahí es donde encontraremos oportunidades y fuentes de ingresos.

Co – Un artículo de Paco Rojas, arquitecto

Colaborar es una idea que está de moda. A nivel urbano, poco a poco cada vez son más las ciudades que tratan de desarrollar modelos colaborativos en los que la participación ciudadana se fomenta para obtener soluciones más inclusivas y democráticas.

La realidad es que las ciudades nunca fueron tan complejas y dinámicas. Cada vez son menos simples asentamientos y sí más sistemas complejos donde se valora el uso público del espacio que compartimos incluso cuando es de propiedad privada. Así, entendemos nuestras calles, parques y plazas como espacios de todos y para todos y estamos de acuerdo en que difuminar sus límites ayuda a tener ciudades más inclusivas.

Como la economía colaborativa nos ha enseñado, cada vez tendemos a compartir más cosas en lugar de poseerlas. Hoy en día, podemos compartir alojamiento, transporte, habilidades, espacios de trabajo, objetos, tiempo, producción de comida, energía y servicios. Juntos, con frecuencia extraños que compartimos intereses durante un periodo de tiempo, entendemos la importancia de establecer lazos con nuestras comunidades y asumimos la necesidad de compartir para tener una experiencia urbana más completa.

De esta manera, en los últimos años, hemos presenciado varios ejemplos que han funcionado como una alternativa al modelo tradicional. A veces, gracias a iniciativa pública, fomentando un proyecto de inclusión y recuperación de barriadas desfavorecidas y con grandes problemas de delincuencia, como en caso de los Parques Bibliotecas instalados en las favelas de Medellín; y otras como cuando una organización sin ánimo de lucro consiguió involucrar a autoridades e inversores para co-financiar el proyecto de recuperación del Highline de Nueva York para crear un parque lineal de acceso público que se ha convertido ya en uno de los iconos de Manhattan.

Hay una tercera vía que, gracias a las llamadas redes participativas, cada vez se está asentando más en nuestra sociedad, donde proyectos que nacen totalmente de una iniciativa ciudadana o de una inversión privada puntual, consiguen dejar en un segundo plano el papel de las autoridades y dar respuesta a una necesidad o un servicio precario mediante modelos de crowdfunding o movilización ciudadana.

Dentro de esta variante, me gustaría resaltar ejemplos en diferentes ciudades europeas que se han convertido en referentes a la hora de cuestionar el modelo tradicional urbano ya sea por proponer un servicio, un uso productivo de un espacio en desuso o una alternativa a la vivienda:

  • Puente Luchtsingel en Rotterdam (2015)
  • Southwark Lido en Londres (2008)
  • Casastristes en Madrid (2007) – The Collective en Londres (2017)

Los ciudadanos toman parte activamente

Puente de Luchtsingel, Rotterdam (2015). Imagen de Ossip Van Duivenbode.

Con sus 400 metros de largo, este puente peatonal que cruza sobre vías del tren y carreteras para dotar de una vía pública hacia la estación central de Rotterdam desde dos distritos residenciales mal conectados entre sí, fue la primera gran infraestructura pública financiada por crowdfunding.

Además del enlace mencionado, el proyecto incluía un espacio para eventos, una granja urbana sobre las cubiertas de los edificios colindantes y un parque con instalaciones de ocio y deportivas.

La idea original vino de ZUS Architects que lanzaron una campaña de crowdfunding que permitía a cualquiera a participar y co-financiar parte del proyecto estableciendo diferentes niveles de colaboración y recompensas. Por cada 25€ donados, podías tener tu nombre grabado a lo largo del puente. Durante el proceso de recaudación, más de 8000 donantes participaron pero fue gracias al apoyo de las autoridades locales que se consiguió llevar a cabo el proyecto en tan sólo 3 años.

De acuerdo con la normativa local, el proyecto no tenía carácter permanente y estaba previsto que el puente permaneciera instalado tan sólo 5 años. Sin embargo debido a su éxito, es posible que este periodo se extienda hasta 10 años más. Es un ejemplo de cómo un proceso participativo liderado por la acción ciudadana puede lograr una alternativa rápida y efectiva (aunque temporal) a los procesos urbanos tradicionales.

Para más información sobre el proyecto:

http://www.luchtsingel.org/en/locaties/bridge

 

Un proyecto ‘mientras tanto’ para la comunidad

Southwark Lido, Londres (2008). Imagen de Exyzt Colléctif.

Gracias a la colaboración del promotor Solid Space y la organización sin ánimo de lucro The Architecture Foundation, a este lugar en el centro de Londres se le dio la oportunidad de abrirse al público y convertirse en un dinamizador social durante 8 años pasando de ser un balneario, un jardín para la comunidad, un lago, un espacio para eventos y un pub con el fin de explorar el potencial de los espacios vacíos en transición que se encuentran en las ciudades.

Muchos de los proyectos mencionados fueron encargados al colectivo francés de artistas y diseñadores Exyzt, quienes decidieron aportar sus estrategias para fomentar encuentros entre desconocidos con la intención de reforzar el sentimiento de comunidad e inclusión social a la vez que proveían de un servicio de uso público.

En 2008, el primer proyecto consistió en transformar el solar en un balneario (Lido) que contaba con sauna, piscina, solarium y otros espacios para el ocio totalmente gratuito y abierto al público. La mayoría de los materiales usados en la construcción fueron reusados de proyectos previos, alquilados o donados para posteriormente ser cuidadosamente desmantelados.

Hoy, este proyecto temporal ya  ha concluído y se ha construído el edificio de oficinas que los promotores originalmente habían previsto. Sin embargo, este espacio ha sido uno de los primeros ejemplos en una ciudad como Londres donde los urbanistas tuvieron la oportunidad de debatir sobre el potencial de estos espacios en transición y cómo los colectivos locales pueden crear y cuidar los espacios urbanos que nos rodean.

Para más información sobre el proyecto:

http://www.exyzt.org/southwark-lido/

 

Las ciudades como sharing hubs

Casastristes, Madrid (2007). The Collective, Londres (2017). Imagen de Creative Commons.

En 2007, durante los primeros días de la crisis inmobiliaria en España, y como consecuencia de la abundancia de los espacios en desuso y viviendas vacías, surgió una iniciativa ciudadana que derivó en una red colaborativa llamada Casastristes que recaudaba la localización y número de estos proyectos vacíos.

Con el objetivo de visualizar el problema y establecer puntos de discusión y planes de acción para los ciudadanos, son numerosos los ejemplos que se suman a dicha iniciativa, animando a todo el mundo a participar,  localizando y dando todo tipo de detalles del estado actual de dichos inmuebles en desuso.

Tradicionalmente estas viviendas, edificios públicos, almacenes y otros espacios vacíos han sufrido allanamientos. Sin embargo, en ciudades como Londres, Rotterdam o Berlín, hay ejemplos en los que el propietario y los ocupas han llegado a acuerdos en los que a través de un tercero que actúa como intermediario o guardián de la propiedad, se les permite a los inquilinos ocupar los espacios a cambio de cuidar de las instalaciones, tener un programa cultural activo y de uso público o proponer actividades de beneficio para la comunidad.

En paralelo y, más recientemente, como consecuencia natural de la idea de los espacios de co-working, nuevos modelos de co-living han aparecido. En estos casos, como en The Collective en Londres, los inquilinos intentar encontrar contactos profesionales y personales en complejos residenciales en los que se comparten servicios comunes y se intenta huir del precio de la vivienda debido a la gentrificación.

Para más información sobre el proyecto:

http://casastristes.org/

https://www.thecollective.com/

 

En definitiva, la diversidad de los niveles de participación e interacción en nuestras ciudades es cada vez más rica y compleja. Desde la autoconstrucción  a la cofinanciación de un proyecto de vivienda, desde cultivar comida en un huerto privado a compartir producción de alimentos entre vecinos y distribuirla localmente, desde modos de vida colaborativos donde las habilidades son intercambiadas en lugar de que haya un acuerdo económico, donde un proyecto de crowdfunding permite que se construya una instalación temporal, desde fomentar la creación en espacios como fablabs de libre acceso y formación a reintroducir el reuso de materiales de construcción en nuestras ciudades siempre que sea posible…

Esta nueva forma de convivir en nuestras ciudades está cada vez más implantada. Sin embargo, todavía hay mucho trabajo que hacer para conseguir un equilibrio adecuado que garantice igualdad, justicia e inclusión social. Los modelos colaborativos creativos se basan en desarrollar confianza entre desconocidos y proteger el bien común (lo que compartimos).

A nivel de ciudad, los urbanistas y arquitectos deben también adaptarse y planificar para la evolución, comprender que las ciudades necesitan ser más reactivas y flexibles a los tiempos que vienen y a las necesidades de los ciudadanos, ser capaces de democratizar el acceso a nuestras calles y a otros espacios de uso públicos, fomentar la participación y la posibilidad de gestionar procesos surgidos desde la ciudadanía, asumir la temporalidad de los proyectos urbanos como complemento a los procesos tradicionales permanentes…

¡Es hora de definir el bien común!

 

Francisco Rojas Rivadulla (1985) es arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla y Máster en Proyectos Arquitectónicos Avanzados por la ETSAM de Madrid. Desde hace cinco años, es residente en Londres, donde ha desarrollado experiencia profesional con el colectivo Exyzt y Foster+Partners para llegar a Heatherwick Studio, donde actualmente ejerce como arquitecto.

Como práctica lateral, se especializa en explorar estrategias proyectuales que se difuminan entre la sociología, el arte relacional, los procesos colaborativos o la deconstrucción. Algunos de sus trabajos y concursos han sido publicados en diferentes medios especializados y han sido premiados a nivel internacional.

 

Córdoba Social Lab participa en «Enredando: Participación Ciudadana para la Sostenibilidad Urbana en Andalucía Occidental»

Córdoba Social Lab ha participado en el proyecto “Enredando: Participación Ciudadana para la Sostenibilidad Urbana en Andalucía Occidental”, un mapeo de iniciativas sociales que trabajan por la sostenibilidad urbana en ciudades de Andalucía Occidental, liderado por la organización El Enjambre Sin Reina, con el apoyo de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía.

Aquí podéis consultar el documento de recopilación de iniciativas sociales, entre las que está CSL, entidades miembro de CSL como Acopinb y muchas otras de Córdoba y otros municipios relacionadas con distintos temas de interés social y urbano como la educación, la participación, la justicia social, la comunicación, el consumo, la economía o la agroecología.

L@s comapñer@s de El Ejambre Sin Reina también han elaborado un audiovisual en el que recogen cuatro de las experiencias participantes. Ver video.

¡Os aconsejamos echar un ojo a este completo mapeo!

«Los cambios se cuecen al baño maría, y no en microondas». Un café con Miquel de Paladella, socio y CEO de Upsocial

Economista y emprendedor social, ha trabajado en temas de innovación social con Ashoka, en incidencia política con Unicef, en derechos humanos con Plan International Global Movement for Children, y en desarrollo con la Sociedad Internacional para el Desarrollo. Además de UpSocial, ha fundado varias organizaciones en el ámbito de las microfinanzas y la educación. Experto en innovación social en los #100deCotec.

 

  • En UpSocial ponéis el foco en encontrar nuevas maneras de responder a los retos sociales, buscando soluciones innovadoras que puedan ser escaladas para alcanzar a los colectivos vulnerables y las personas más excluidas¿Qué relación dirías tienen la igualdad y la justicia social con las soluciones innovadoras y transformadoras de las que habláis?

Las desigualdades en oportunidades son el principal objetivo de la innovación social. Los que trabajamos en el ámbito de la innovación social estamos a la necesidad de soluciones más eficaces, más eficientes y más sostenibles a un reto social. Hay innovaciones que son disruptivas, y que cambian las relaciones de poder en una sociedad, generando así mayores y mejores oportunidades para quien no las tiene. Hay otras innovaciones que son mejoras más progresivas, que reducen costes u ofrecen resultados mejores con la misma inversión. Unas crean más capacidad en la sociedad, crean nuevos roles y relaciones, desarrollan activos y capacidades y/o mejores usos de estos activos y recursos… hay muchas maneras de innovar, pero lo que todas las innovaciones tienen en común es el progreso hacia una mayor justicia social.

«Las desigualdades en oportunidades son el principal objetivo de la innovación social»

 

  • En relación al caso concreto de la provincia de Córdoba, hace unos meses la consultora AIS Group publicaba un estudio sobre el riesgo de pobreza en España, en el que afirmaba es la provincia española con mayor tasa de riesgo de pobreza. Además, en octubre de 2017, la Encuesta de población Activa (EPA) daba a conocer una tasa de paro existente en Córdoba del 30,2%, convirtiéndose en la provincia española con la mayor tasa de paro. Esta realidad, conlleva un aumento de las demandas sociales en un contexto en el que los recursos disponibles son limitados. ¿Qué retos destacarías para el sector social  e institucional cordobés para hacer frente a esta situación buscando soluciones justas y sostenibles para la mayor parte de ciudadanos posible?

Ponerse el freno de los recursos limitados no es útil para afrontar el reto. Los recursos siempre son limitados, hasta que descubres que, para solucionar un problema, puedes descubrir que dispones de recursos con los que no contabas.

Un desafío para el sector es documentar en profundidad el reto. Suena obvio, pero se hace muy poco. ¡La de proyectos que se diseñan sobre la base de intuiciones y esfuerzos parciales bien intencionados pero poco efectivos! Para ello, hay que buscar todos los datos disponibles, involucrar a las personas que buscan empleo, y analizar en profundidad la complejidad que nos plantean… así, nos daremos cuenta que no podemos enfocarlo desde una óptica única, con una receta idéntica a cada caso. Así, se pueden crear grupos más o menos homogéneos, y analizar en profundidad las causas y el mix de intervenciones más adecuado a cada grupo. La mayoría de intervenciones en el ámbito de empleo fallan porque no entienden la complejidad e interconexiones de los obstáculos que encuentran las personas desempleadas.

«Un desafío para el sector es documentar en profundidad el reto»

Otro desafío para el sector es trabajar de forma colaborativa e integrada. Esto significa que debemos de superar las relaciones transaccionales y explorar maneras de generar sinergias integrando capacidades, planificando juntos, definiendo indicadores conjuntamente, asignando roles a cada uno y mecanismos de coordinación. Esto acostumbra a ser más difícil, pero es la manera de afrontar el reto en toda su dimensión. La alternativa es seguir poniendo tiritas a la hemorragia.  

Otro desafío es tomar perspectiva y diseñar procesos a largo plazo. En el tema del empleo, y en el cambio social en general, todo toma más tiempo de lo que parece. Los cambios se cuecen al baño maría, y no en microondas.

Y por último, deberíamos apostar por explorar nuevos caminos. Esto significa arriesgarse a probar con cosas que pueden no funcionar. Innovar implica mucho rigor para medir y documentar lo que se hace, pero también saber gestionar riesgos. Los riesgos pueden minimizarse buscando adaptar innovaciones probadas con éxito, y haciendo experimentos en pequeño para luego llevar a escala lo que funciona.

Esto es relevante en Córdoba, pero también en cualquier otra parte de Europa.

 

  • Estos desafíos se aplican en general a todos los sectores sociales. Y en el ámbito del empleo específicamente, ¿cuáles son los desafíos?

Desde UpSocial hemos estado analizando innovaciones exitosas en todo el mundo sobre este tema y destacaría elementos que quizás nos faltan más en España y quizás en Córdoba también:

  1. Intencionalidad: los programas que más éxito tienen, inician a menudo con un trabajo intenso para generar mayor intencionalidad entre los beneficiarios.
  2. Salud mental: el trabajo en la salud mental de las personas que afrontan el paro de larga duración es otro factor crítico de éxito de muchos proyectos. Aquí permanece oculto y a menudo es un tema tabú.  
  3. Mentoring de largo plazo: El acompañamiento de personas de forma individual durante un largo periodo (mínimo dos años), para ayudar en la toma de decisiones en el ámbito profesional y personal es otro elemento común de programas de empleo exitosos. La clave aquí es que los mentores estén preparados, estén acompañados y accedan a consejos profesionales en situaciones más extremas o cronificadas.
  4. Y quizás, a largo plazo, es cambiar los procesos pedagógicos: el fracaso escolar es el determinante principal de la falta de oportunidades futuras, y se cuece en Primaria. Habría que atacar allí. El sistema educativo actual debería centrarse en crear personas que mejoren su entorno, que solucionen problemas, que estén conectadas a lo que pasa a su alrededor y tengan la capacidad, la creatividad y el empuje para explorar maneras de mejorarlo.

 

  • ¿Qué cosas deberíamos dejar de hacer y por dónde podríamos empezar?

Quizás lo más importante sería no intentar innovar desde nuestra experiencia únicamente. Empezaría buscando en todo el mundo qué funciona y qué no. Identificar innovaciones basadas en evidencia no es difícil hoy en día. Explorar maneras de adaptar y adoptar innovaciones probadas puede ser una gran mejora.

Luego, se podría aprender a estar en “modo innovación”, donde el esfuerzo se centra en conocer en profundidad el reto, los obstáculos, las oportunidades, y a partir de ahí, experimentar, documentar y evaluar lo que se hace. El primer experimento nunca es bueno, así que mejor estar abierto a repetir (iterar) el ejercicio unas cuantas veces hasta dar con la clave.

Y finalmente, sugeriría explorar maneras alternativas de enmarcar un reto. Repensar el planteamiento el reto ayuda a explorar nuevas respuestas. A veces cambiando la pregunta, o la manera de enfocar un problema, encuentras respuestas inesperadas.

 

  • En Córdoba Social Lab, hay diversas organizaciones sociales que trabajan en beneficio de las personas con discapacidad y en Córdoba hay cerca de 60.000 personas con una discapacidad reconocida superior al 30%. ¿Cómo podríamos hacer de una provincia inclusiva con las personas con discapacidad? ¿Piensas que es necesaria una mayor visibilidad de las personas con discapacidad para una mayor conciencia ciudadana y un mayor reconocimiento de sus derechos? ¿Cómo hacer llegar este mensaje a la ciudadanía?

Los más invisibles son seguramente las personas con discapacidades intelectuales. Por eso, centrar el esfuerzo en mejorar las oportunidades de tener una vida digna y plena sería un buen reto para la provincia. En este sentido, hay innovaciones maravillosas en las que inspirarse. La Casa de Carlota, por ejemplo, un estudio de diseño en el que trabajan creativos y diseñadores profesionales, ilustradores, estudiantes de escuelas de diseño, creativos con autismo y síndrome de Down. Otro ejemplo es Specialisterne, una empresa social que ofrece servicios de consultoría en las pruebas de sistemas informáticos y en el tratamiento de datos y de documentos a través de las capacidades especiales de las personas son trastornos del espectro autista.

 

  • Para terminar, me gustaría preguntarte por los bonos de impacto social y cómo crees que estos podrían contribuir a la transformación y al cambio social, ¿qué tendría que pasar para que apostáramos por este tipo de financiación?

Los bonos de impacto social es un contrato de “pago-por-resultados” firmado entre una administración pública e inversores de impacto, utilizado para financiar una serie de intervenciones innovadoras dirigidas a solucionar un problema social en concreto. Es un modelo maravilloso para experimentar con nuevas intervenciones, sobretodo para prevenir problemas sociales porque facilita la innovación, transfiere el riesgo de fracaso de la administración pública a inversores, y aumenta el rigor y la eficacia en la prestación de servicios sociales.

«Los bonos de impacto social (…) tienen un gran potencial de transformación de los servicios sociales en España»

Tienen un gran potencial de transformación de los servicios sociales en España. Hay una coalición de varias organizaciones que los están impulsando, en la que está mi organización, UpSocial, junto con la Fundación Creas y la Fundación Inuit. Ya se está trabajando en dos planes de viabilidad, uno dirigido a mejorar las oportunidades de los jóvenes extutelados, y otro centrado en la prevención de la entrada de adolescentes en el sistema de tutela. Pero hay más de 100 bonos de impacto social en marcha en todo el mundo, la mayoría de ellos en Europa, que tratan desde la prevención de la reincidencia de presos, al paro juvenil o de larga duración, hasta disminuir el sinhogarismo.

 

 

 

 

La sistematización de experiencias, produciendo conocimiento para el cambio social. Cic Batá.

Para transformar la realidad, hay que comprenderla. Ello nos plantea el reto de  producir conocimientos a partir de nuestra inserción concreta y cotidiana en procesos sociales específicos que hacen parte de esta realidad. Si nuestra inserción se da principalmente a través de procesos de educación, promoción y organización popular, tenemos allí un excelente punto de partida, precisamente por la riqueza y multidimensionalidad de estas experiencias”. (La sistematización de experiencias: práctica y teoría para otros mundos posibles. Oscar Jara. Ed. CINDE)

El Centro de Iniciativas para la cooperación BATÁ incorporó en su metodología para los procesos edu-comunicativos, basada en los postulados de la educación popular , la sistematización como una necesidad de aprender de nuestras prácticas y experiencias relacionadas con nuestro entorno y con las personas participantes en nuestras actividades. Intentando aportar a una educación para el desarrollo que se va construyendo desde el análisis crítico de los procesos de educación y comunicación.

La sistematización surge durante la decada de los 80 ante la necesidad de recuperar y comunicar las experiencias de educación popular, promoción, trabajo social, que ya tenían una trayectoria de varios años de duración.

Entendemos la sistematización como un aporte a la producción de conocimiento desde y sobre lo particular y lo cotidiano, enriqueciendo, confrontando y cuestionando el conocimiento existente sobre esos procesos sociales, para que sea cada vez más adecuado a las condiciones rápidamente cambiantes de la realidad en nuestros países; en este sentido busca no solo entender las situaciones, procesos o estructuras sociales en las que participamos, sino que, en lo fundamental, busca conocer cómo se producen nuevas situaciones y procesos que pueden incidir en el cambio de ciertas estructuras. Permite incentivar un dialogo entre saberes: una articulación creadora entre el saber cotidiano y los conocimientos teóricos , que se alimentan mutuamente. 

En este sentido la sistematización es una metodología necesaria para favorecer  procesos de creación, de realización  y difusión de nuevas prácticas sociales en áreas muy diferentes de la sociedad que procuren nuevas o mejores soluciones a los problemas o las circunstancias cambiantes en una sociedad con enfoque de cambio.

Pautas para conceptualizar la sistematización.

1.Cuando recuperamos el proceso vivido y reconstruimos la historia de la organización, estamos en el camino de la sistematización.

2.Conocer una dimensión o aspecto de la realidad de la cual nos hacemos cuestionamientos, lo podemos considerar como una sistematización.

3.Ser actores y actoras con una clara intención de transformar la realidad nos da potencialidad de poder sistematizar nuestra experiencia.

4.La sistematización la realizamos para monitorear el cumplimiento de objetivos y los alcances de resultados.

5.El proceso permanente de creación de conocimientos desde nuestra experiencia, enriquece, confronta y modifica el conocimiento teórico, esto como un fin de la sistematización.

6.Sistematizar es una opción política e ideológica que aporta en la transformación de la realidad

A diferencia de la evaluación, la sistematización no se centra en los resultados obtenidos o en el impacto logrado, sino que se centra en el desarrollo de la experiencia, en el proceso mismo, en su dinámica, en sus avances, en sus rupturas, en sus retrocesos.

Incorporar esta metodología en nuestros procesos como organizaciones sociales nos va a procurar una retroalimentación que va a fortalecernos y nos va a poner en mejor posición para afrontar las circunstancias cambiantes de nuestro entorno y para hacer posibles las transformaciones sociales que pretendemos.

 

Emprender con Design Thinking, por Rocío García Ramos, CEO de Dinngo.

Ya han pasado varios años desde que emprender se puso de moda. Muchas personas, más de lo habitual, decidieron aprovechar sus circunstancias para lanzar un nuevo producto o servicio. En definitiva, empezar un nuevo proyecto. La mayor parte de ellas se encontraron en las mismas circunstancias que las empresas ya existentes: entraban a formar parte de sectores colapsados por la oferta, en la que la ventaja entre los participantes era puramente comparativa y pocas veces competitiva. Esto tenía como consecuencia terminar ahogadas en sus esfuerzos por llevarse una pequeña parte del pastel. Si te suena esta situación, es que probablemente hayas leído el fantástico libro: “La estrategia del Océano Azul”.

Cuando comenzamos un nuevo proyecto generalmente nos acompaña una gran dosis de entusiasmo y de optimismo, y la seguridad de que nuestra idea es fantástica. Pero cuando vamos avanzando en el desarrollo de nuestra solución, a menudo encontramos que nuestra idea no es tan original, o que a nuestros clientes no les entusiasma tanto como a nosotros. Combatir esto es clave para el éxito, y más si nuestro proyecto está enmarcado dentro del emprendimiento social. Si queremos desarrollar soluciones que ayuden a las personas, debemos entender realmente las necesidades de los usuarios para los cuales estemos trabajando. Es difícil pero se puede hacer, sobretodo si dominas el Design Thinking.

El Design Thinking es un método que te permite desarrollar soluciones innovadoras que estén basadas en las necesidades reales de los usuarios. Actualmente muchas empresas lo utilizan en sectores muy diversos: salud, tecnología, banca, incluso innovación social. Está caracterizado por tres aspectos principales:

Debes empatizar con tu usuario y su contexto: No podemos tomar decisiones en base a suposiciones, sino que debemos conocer los problemas, necesidades, deseos y contexto de las personas para las cuales estemos planteando una solución. Y a eso sumarle una investigación exhaustiva de tendencias y referentes actuales.

Pongamos un ejemplo: Hace unos años hubo una iniciativa en África, que consistió en poner una depuradora de agua con una tienda en la que las mujeres podían llevarse bidones de agua limpia a un precio simbólico. Y así ahorrarse kilométricas caminatas hacia el pozo más cercano, que generalmente estaba corrompido. ¿Pensáis que funcionó? Pues no, porque las personas encargadas del proyecto no eran conscientes de que esas largas caminatas permitían a las mujeres hablar entre ellas, socializar, y contarse sus novedades y problemas mientras estaban lejos de sus maridos.

Entender a nuestros usuarios es crucial para desarrollar soluciones de éxito. Hace unos meses, en Dinngo, una multinacional nos pidió idear un proyecto para mejorar la comunicación entre sus empleados. Una cosa que descubrimos tras empatizar con muchos de ellos era que llevaban años hablando con personas vía teléfono o mail, pero que no conocían sus caras. Esto no lo habríamos descubierto si no hubiéramos hablado con ellos. Y tenerlo en cuenta en la definición de la solución les aportó mucho valor. Cuanto más valor aportes a tus usuarios, más aceptación y potencial de cambio tendrán tus proyectos. 

El Design Thinking defiende, además, que hay que trabajar de forma colaborativa. Cada persona puede aportar, no sólo por su perfil profesional, sino por su bagaje personal. Por lo tanto promueve la creación de equipos heterogéneos en sexo, cultura y edad. Personas que sean curiosas, y capaces de pensar de forma divergente, poniendo en duda el Status Quo. En definitiva, equipos que no hayan perdido su mentalidad de niños.

Basado en esto nació, por ejemplo, la red internacional “Change by Design”, que enseña a niños de todo el Mundo los fundamentos del Design Thinking para que den con soluciones innovadoras a problemas de su comunidad.

Finalmente, otro de los rasgos fundamentales del Design Thinking es el fomento de la diversión. Defiende que las personas que se lo pasan bien mientras trabajan son más productivas, tienen menos miedo a equivocarse, y terminan proponiendo soluciones más innovadoras. Esto es algo que se toma muy en serio Google, que permite a sus trabajadores dedicar un 10% de su tiempo a desarrollar proyectos propios, fomentando así la innovación dentro de la empresa.

Por lo tanto, si quieres desarrollar proyectos de éxito, comienza por practicar estos fundamentos del Design Thinking, poniendo en valor a tus usuarios potenciales, y también a tu equipo. Este es el principio. Para saber cómo es el proceso y algunas de sus técnicas, te recomiendo que visites nuestra plataforma: “Design Thinking en Español”. Por cierto, nació con el objetivo de democratizar el acceso a información sobre el método para toda la comunidad Iberoamericana, y para idearlo, usamos Design Thinking. A día de hoy ha superado las 110.000 páginas vistas al mes de más de 130 países. El Design Thinking funciona…¿A qué esperas para practicarlo?.